miércoles, 13 de junio de 2012

ABP (Aprendizaje Basado en Problemas)

ABP

El ABP es una metodología  centrada en el
aprendizaje, en la investigación y reflexión que siguen los
alumnos para llegar a una solución ante un problema
planteado por el profesor. 
Generalmente, dentro del proceso educativo, el
docente explica una parte de la materia y, seguidamente,
propone a los alumnos una actividad de aplicación de dichos
contenidos. Sin embargo, el ABP se plantea como medio
para que los estudiantes adquieran esos conocimientos y los
apliquen para solucionar un problema real o ficticio,  sin que
el docente utilice la lección magistral u otro método para
transmitir ese temario.

Como paso previo a la planificación  y utilización del ABP se deben tener en
cuenta dos aspectos fundamentales:
o Que los  conocimientos de los que ya disponen los alumnos son
suficientes y les ayudarán a construir los nuevos aprendizajes que se
propondrán en el problema.
o Que el  contexto y el  entorno favorezca el trabajo autónomo y en
equipo que los alumnos llevarán a cabo (comunicación con docentes,
acceso a fuentes de información, espacios suficientes, etc.)
En la planificación de la sesión de ABP es necesario:  
                             
™ Seleccionar los objetivos que, enmarcados dentro de
las competencias  establecidas en la materia,
pretendemos que los alumnos logren con la actividad.
™ Escoger la situación problema sobre la que los
alumnos tendrán que trabajar. Para ello el contenido
debe:
¾ Ser relevante para la práctica profesional de los
alumnos.
¾ Ser lo suficientemente complejo (pero no
imposible) para que suponga un reto para los
estudiantes. De esta manera su motivación
aumentará y también la necesidad de probarse a
sí mismos para orientar adecuadamente la tarea.
¾ Ser lo suficientemente amplio para que los
alumnos puedan formularse preguntas y abordar
la problemática con una visión de conjunto, pero
sin que esta amplitud llegue a desmotivarles o
crearles ansiedad.
™ Orientar las reglas de la actividad y el trabajo en equipo. Sabemos que, en
ocasiones, trabajar en grupo puede crear tensiones, malestar entre los
miembros, descoordinación, etc. Estos conflictos dentro de los grupos
suelen ser beneficiosos para el crecimiento del grupo, si se solucionan
adecuadamente. Para que estos problemas, cuando surjan, no entorpezcan
demasiado el trabajo de los equipos, el docente puede proponer el reparto
de roles dentro de los grupos. El coordinador, gestor de tiempos,
moderador, etc. pueden ser algunos ejemplos. Todos los estudiantes,
aparte de desempeñar estos roles, deben participar activamente en el
trabajo común.
Establecer un tiempo y especificarlo para que los alumnos resuelvan el
problema y puedan organizarse. El tiempo puede abarcar determinadas
horas, días e incluso semanas, dependiendo del alcance del problema. No
se recomienda que el tiempo dedicado al problema sea excesivamente
extenso ya que los alumnos pueden desmotivarse. También se pueden
seleccionar los momentos en los que los alumnos estarán en el aula
trabajando y aquellos en los que no necesitarán (si no lo desean) estar en
la clase.
™ Organizar sesiones de tutoría donde los alumnos (a nivel individual y
grupal) puedan consultar con el tutor sus dudas, sus incertidumbres, sus
logros, sus cuestiones, etc. Este espacio ofrece al tutor la posibilidad de
conocer de primera mano cómo avanza la actividad y podrá orientarles,
animarles a que continúen investigando, etc. Las tutorías constituyen una
magnífica oportunidad para intercambiar ideas, exponer las dificultades y
los avances en la resolución del problema.



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